El Plan de Igualdad
La política pública por la que me decanto es por el III Plan para
la Igualdad de Género en la Administración General del Estado, plan que
actualmente se encuentra vigente en nuestro país, el cual es el resultado del
compromiso del Gobierno con la igualdad de género, como motor de avance en la
sociedad, en general, y en la Administración Pública, en particular.
El Plan está basado en un diagnóstico riguroso de la situación de
la igualdad de género en la Administración General de Estado, para planificar
las acciones que se deben realizar para alcanzar una igualdad real y efectiva
entre los empleados y empleadas públicos.
La igualdad de género es una de las políticas palanca de carácter
transversal que impulsa la transformación de las administraciones públicas y es
un valor estratégico para alcanzar una sociedad más justa, desarrollada y
cohesionada, social y económicamente. De ahí que la igualdad de género sea un
vector fundamental de la acción del Gobierno de España.
Con el III Plan de Igualdad de Género, la Administración General
del Estado establece un doble objetivo: primero, abordar las necesidades reales
del personal a su servicio con un alcance global e integral, a fin de consolidar
la igualdad de trato y de oportunidades entre mujeres y hombres en la
organización y, segundo, erradicar cualquier forma de discriminación directa o indirecta
por razón de sexo.
El III Plan responde a los siguientes objetivos específicos y
transversales:
-
Medir
para mejorar.
-
Cambio
cultural y organizativo.
-
Transversalidad
de género.
-
Detección
temprana y abordaje integral de situaciones especialmente vulnerables.
Los datos analizados en el plan muestran que para el personal
laboral no se detecta la existencia de segregación vertical en la AGE entre los
diferentes, debido principalmente a que las diferencias entre grupos vienen
determinadas por las áreas de actividad, relacionadas con ámbitos de
conocimiento y profesiones determinadas.
Las diferencias significativas identificadas entre grupos,
especialmente entre los grupos de personal laboral G2 con 69,7% de mujeres y G3
con 30,7% visibilizan la ya comentada segregación horizontal, esto es,
diferencias debidas a la segregación del mercado laboral por profesiones, en
base a roles y normas establecidas en nuestra sociedad que definen las
profesiones típicas a desempeñar por hombres y mujeres.
Como principal conclusión, en la Administración General del Estado, como en otras organizaciones, se produce segregación horizontal, con diferente representación de mujeres y hombres en algunos campos profesionales, especialmente en las áreas de seguridad (p.ej. instituciones penitenciarias y vigilancia aduanera) con mayor representación masculina; y en el área administrativa, claramente feminizada.
En las Administraciones Públicas se reproducen las mismas
dinámicas, roles, costumbres y estereotipos de género que en cualquier otra
organización y que en otros ámbitos de nuestra sociedad. Estos roles y
estereotipos son la base, en gran medida, de las desigualdades entre mujeres y
hombres. Los sesgos de género, las conductas sexistas, y las barreras
invisibles (propias y ajenas) influyen, por ejemplo, en la promoción
profesional –techo de cristal-, en una segregación o representación desigual
según qué ocupaciones profesionales, o en la división tradicional de los roles
de cuidado, y explican diferentes situaciones de discriminación directas e
indirectas.
-Punto fuerte:
La Administración General del Estado ha hecho un importante
esfuerzo en los últimos años en el impulso de medidas relacionadas con la
conciliación de la vida personal, familiar y laboral a fin de que mejoren y se
flexibilicen las condiciones de trabajo en busca de las máximas posibilidades
de conciliación de los empleados y empleadas públicos. Ejemplos de ello son el
Plan Concilia en 2005 o la Resolución de 12 de junio de 2017, de la SEFP sobre
jornada y horario de trabajo del personal al servicio de la AGE, con novedosas
medidas como la flexibilidad horaria para personal con menores de 12 años a
cargo.
Punto débil:
No obstante, la conciliación de la vida familiar y laboral
todavía recae mayormente sobre las mujeres, lo que índice sobre la carrera
profesional y retribuciones de las empleadas públicas. Por un lado, la
necesidad de conciliar obstaculiza o limita sus posibilidades de formación y de
promoción profesional, y por otro, impacta de forma directa en la retribución
que perciben, ya que son ellas quienes trabajan con mayor frecuencia a jornada
reducida, con contratos temporales (fijos discontinuos, temporales),
interinidades y también son quienes suelen solicitar las excedencias por
cuidado de familiares.
Es por ello que el impulso para revertir esta situación en
el ámbito de la Administración General del Estado está en el fomento de la
corresponsabilidad. La AGE, en esta línea, ha impulsado recientemente nuevas
acciones como la equiparación de forma progresiva del permiso de paternidad al
de maternidad tanto en el sector privado como público, lo cual actualmente ya
se ha conseguido.
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